Chamonix Zermatt 2017. Días 3 – 4 – 5 – 6

La llegada a Zermatt es el momento más épico, bajo el Cervino, llegando a la civilización tras cinco días de transitar por los Alpes, en torno a los 3.000m, superando dificultades, pasos técnicos, corredores, todo tipo de nieve, frío, ventisca, en un contacto mucho más íntimo con la alta montaña y totalmente desconectados del “mundanal ruido” de nuestra ordenada civilización.

Una semana de auténtica libertad, en definitiva, saboreando lo más bonito de la montaña en compañía de otras personas tan apasionadas por este mundo del esquí de montaña como nosotros mismos.

DÍA TRES:

salimos con buen tiempo por fin. Una pequeña remontadita para salir del refugio y una larga bajada para rodear el lago Dix.

A ratos esquiando y luego con pieles. Una vez rebasado el lago, calzamos cuchillas para superar el Paso de Gato, y finalmente subimos hacia el refugio, con una climatología que fue empeorando, entró el viento, aumentó el frío, manos heladas, …

Etapa no apta para pies izquierdos (todas las medias laderas son con El Valle a la izquierda, justo el pie que llevaba tocado).

Refugio con una zona de comedor muy cuidada (con una carta de cervezas, otra de comidas típicas, pero con La Cocina cerrada desde las 12h, por lo que nos quedamos con las ganas de comer un Rösti al llegar), con habitaciones minúsculas, con literas y poco sitio para secar ropa, pieles , etc.

Les toillettes más cutres para compensar. Serán ecológicas, pero olían faltan, …

Mucho ambiente por la noche, música, celebración, juegos de mesa, etc. Había buena previsión meteorológica para el día siguiente y se animó mucha gente.

DÍA CUATRO:

Por fin un día de sol, aunque muy frío. Salimos del refugio haciéndonos fotos con todas las vistas posibles, con una nieve fantástica, recién caída.

Subida muy larga, en la que notamos la altura (menos oxígeno, dificultad de respiración, etc.), entrando a glaciares, donde ya comenzamos a transitar con las precauciones que ello supone, equipamiento de seguridad, crampones, etc.

Durante la subida vimos el Cervino, el mont Blanc, etc. Pero lo mejor estaba por llegar: una fantástica bajada esquiando hasta el refugio.

Conforme bajábamos hacía más calor y la nieve estaba más pesada, que nos hizo rebozarnos en ella varias veces, pero no nos impidió disfrutar de unas bajadas espectaculares. En una caída Julio quedó tocado en un gemelo, aunque pudo continuar.

Llegamos a un refugio colocado en un sitio precioso y un acceso espectacular. Un refugio, el de Viñetes , muy bien montado, quizás el más cómodo y donde mejor comimos.

Al llegar comimos un plato típico con patatas, bacon y huevo frito. Por la noche pasta, por primer día (en los anteriores refugios siempre arroz).

Los WC también sin agua, pero mucho más limpios , cómodos y sin el desagradable olor a orines del día anterior. Por poner sólo una pega, no había agua ni para cepillarse los dientes, aunque esto es común a todos los refugios, situados en unos enclaves espectaculares en alturas entorno a los 3.000m de altura y donde solo llegan aprovisionamientos por helicóptero, por lo que el agua la sacan de fundir la nieve y es un bien escaso.

DÍA CINCO, LLEGAMOS A ZERMATT:

Última etapa, hasta Zermatt, al igual que el día anterior, toda por glaciares.

Salida accidentada: Nada más salir, en la primera bajada, Fran se cae al llegar el glaciar del M. Colom (justo entre el M. Colom y el petit M. Colom) y se hace una brecha en la ceja. Nuestro guía, David, le limpia la herida y le pone 3 puntos de aproximación, …. con unos simples guantes de latex y a 14 grados bajo cero!!

Precioso día, transitando por enormes glaciares, entre los que transitamos superando 3 collados. La subida de crampones del Col del M. Broulè fantástica, muy buena huella.

La llegada al Col de Valpeline espectacular, con la vista del imponente Cervino a un lado y el Dent Blanche al otro. La bajada inolvidable, sobre el glaciar, esquivando las enormes grietas y asombrándonos con los imponentes serac.

Terminamos rodeando el Cervino, hasta enlazar con las pistas de la estación de esquí.

Vuelta de compras por Zermatt, cervecicas en un bar con camarero mallorquín que nos dijo que solían ir muchos de Jaca y cena en un italiano por cortesía de Aragón Aventura.

DÍA SEIS, EL RETORNO:

Madrugón, a las 4:15h a desayunar para salir pronto. Andando con todo el equipo hasta la zona donde puede acceder las furgos (El Centro de Zermatt está limitado exclusivamente a vehículos eléctricos) y de allí a Chamonix, recoger resto del equipaje y viaje de vuelta.

Un accidente en la boca de un túnel nos retraso media hora, pero por lo demás buen viaje, con buen tiempo y haciendo alguna parada en la que coincidimos con nuestros amigos de Pradoluengo (el otro grupo de Aragón Aventura con quienes nos encontrábamos en todos los refugios). Gran cecina en León, hemos de vernos en más ocasiones, o ir allí a probarla.

Al día siguiente, el 23 de abril, hicimos nuestra tradicional salida en conmemoración a S. Jorge, en esta ocasión subimos a la Tuca Blanca, desde Candanchú, desde donde admiramos el Aspe, aunque eso ya es otra historia, …

Y COLORÍN COLORADO, ESTE CUENTO, … ¡¡ SOLO HA COMENZADO !!

No descarto hacer alguna publicación más sobre esta expedición, ya que todavía no he recopilado todo el material audiovisual grabado durante estos días, pero el “provocador” título no va por allí.

Tras acabar el quinto día, estuvimos hablando sobre la posibilidad de preparar alguna otra salida, otra ruta con esquí de montaña en Alpes, ¿quizás la Silvereta?

Aunque no será en el 2018, sino quizás en el 2019. La idea sería aprovechar este año próximo para preparar a más compañeros de Mayencos para este tipo de travesías de varios días en Alpes, e ir planificando esta salida con tiempo.

La idea básica es organizar una salida básica más sencilla (al alcance de un amplio espectro de gente), que se pudiera completar con salidas más largas (para los más fuertes).

Si os interesa, seguidnos atentamente, iremos dando información a través de este blog.


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