Mayencos en la Silvretta

(14 – 22 de abril de 2019)

Hoy 23 de abril, con los zarrios de esquiar desparramados y ronroneo de agujetas en las piernas, inicio esta verídica crónica. Inolvidable.

El pasado día 14 y con nocturnidad, salíamos un grupo de mayencos, cuatro mujeres y siete hombres, acompañados por dos guías de Aragón Aventura, desde Jaca hasta Galtür, en el corazón de los Alpes austriacos. Tras casi diez y seis horas de furgoneta, cómoda y con buenos conductores, eso sí, llegamos al destino, tras recoger a otro compañero en el aeropuerto de Zurich.

Paisajes de postal, tiempo fantástico. Buen ambiente de grupo desde el primer momento. Al día siguiente probamos la nieve austriaca. Primeros revolcones en la estación de Ischgl y llegamos “foqueando” hasta el refugio Heidelberg (2.300 m). El calor provocó alguna rozadura desagradable que, en parte, se compensó con la tarde relajada y musical en el refugio. Es bueno contar con guitarrista y acordeonista en estas “movidas”.

El día 17 empieza la travesía en serio. Diana floreada a las 6 h. Desde el Heidelberg hasta el collado Kronen (2.974 m), subida al Breite Krone (3.079 m) y bajada al refugio Jamtal (2.165 m). La nieve, como en los toros, da división de opiniones, se dice que no hay mala nieve sino esquiador patoso, lo cierto es que el calor del día la dejó algo pesada, aunque algunos encontramos palas más que aceptables. Arribamos al hotelazo, más que refugio, sobre las 14 h. Cervecitas al sol y tarde tranquila.

De nuevo nos movilizamos pronto y antes de las 7 h. estamos a las puertas del comedor. La entrada, multitudinaria, recuerda la de un primer día de rebajas. A la rebatiña nos aprovisionamos de un desayuno variado, “Té de la marcha” incluido y a las 8 emprendemos la subida por una ladera empinada que precisará poner cuchillas. Momento bonito cuando le cantamos a la compañera Mercedes un “Cumpleaños feliz” de altura. Nunca mejor dicho. Valle arriba, y tras adelantar a una procesión de alemanes, alcanzamos la forca Chalaus (¡No es broma! Se llama así) a 3.008 m. Hemos hecho un desnivel de 843 m. Aquí el grupo se parte, el más numeroso subirá al pico Augustenberg (3.228 m) Otro más reducido girará hacia la forca Urschai, el collado Urezzas y volverá al Jamtal por un precioso recorrido de laderas y glaciares magníficos. Buena bajada de casi 800 metros hasta el “avituallamiento cervecero” del refugio.

19 de abril, Viernes Santo, un flanqueo helado nos deja, “penitentes voluntarios”, ante la larga remontada del glaciar de ayer, el grupo va fuerte; yo, más lenta, el peso es lo peor, para otra vez me traigo menos camisetas, pero controlando el ritmo y al paso del guía alcanzamos el collado Ochenscharte  (2.970 m) han sido 812 metros de subida, el grupo alcanza también la cima del Oreïlander  (3.197 m) que precisará calzarse crampones y asegurar el tramo hasta la cruz cimera. Recuerda un poco a nuestro Paso del Mahoma del Aneto. Luego, bonita bajada de casi 600 metros hasta el refugio Wiesbadener (2.443 m) Buena ducha y el “avituallamiento líquido” habitual.

El 20, sábado, gran día del Piz Buin (3.312 m) amanece magnífico. Es una pirámide espectacular. Las previsiones son buenas, pero Julio y quien esto escribe debemos quedarnos “en tierra”, él por sus pies llagados de ampollas y yo por prescripción del guía… Una pena, después de haber llegado hasta aquí. Todo sea por el bien del grupo, que subirá al collado Egghornlücke (3.047 m) donde dejarán esquíes y subirán, con cuidado y crampones, pero sin problemas de nieve helada, hasta la cima, tras superar unas pendientes de 45º y un par de pasos en roca por unos diedros de II+ que llevan a la cumbre. Destrepan estos pasos característicos, ya que rapelar tanta gente puede hacerse eterno y a estas alturas ligereza y buena gestión del tiempo son claves para evitar problemas. Bajan eufóricos, cansados y felices. Han hecho un desnivel de 869 metros y toca alegrarse por ellos.

El “Domingo de Resurrección” amanece nublado y gris, hasta ahora hemos tenido un tiempo que ni de encargo. Y nos espera la subida desde el Wiesbadener hasta el collado Tiroler (2.935 m).

Al principio tendrenos unas palas empinadas y demasiado durillas para mi gusto. Luego la cosa se suaviza y ascendiendo por un bonito valle colgado llegaremos a nuestro último ascenso de la travesía. El inmenso glaciar del Jamtal se abre a nuestros pies. Luce el sol. Las primeras bajadas requieren atención por nieve transformada (¡A pesada!) pero, según bajamos, el glaciar nos obsequia con unas laderas de dureza perfecta. Vemos subir despacito a otros grupos, como el nuestro apenas dos días atrás, y evolucionamos con el garbo del trabajo cumplido. Así, gozándola, emprendemos la larga bajada por el valle de Jam. Llegaremos a la vegetación, al río encajonado, a los bosques y las casitas de cuento, a Gältur (1.585 m) ¡Misión cumplida!

Autobús hasta nuestro hotel en Kappel, taller de reparación personal, nos ponemos guapos y nos vamos de farra a Innsbruck, donde nos esperan una tarta sacher, consabidas cervecitas y cena medieval a lo Juego de Tronos… Pero con mejor final.

La vuelta… la furgo… las hooooraaas hasta casa… Austria, Suiza, Francia, España… son otra historia.

Esta mereció la pena.

¡VALE!

 

A la crónica de Sagrario añado unos vídeos:

VIDEO CAPÍTULO 01: ENTREVISTAS

 

VIDEO CAPITULO 02: MOMENTOS DE UNA SEMANA INOLVIDABLE

 

VIDEO CAPÍTULO 03: Piz Buin

Espero que os haya gustado, nos vemos por la montaña.

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